El papel más valiente de Emma Stone: la película en Disney+ que ganó el Oscar y no tiene miedo de mostrarlo todo
Lector, melómano, miope curioso y cinéfilo. Me dicen El Profesor. Vivo en Bogotá con mi prometida y dos perros.

Más que provocación, esta película es una apuesta radical por la libertad, el cuerpo y la incomodidad como discurso.

Cuando Poor Things llegó a los cines, gran parte de la conversación giró alrededor de su carácter provocador. El desnudo, el sexo explícito y el tono irreverente parecían dominar el debate. Sin embargo, reducir la película de Yorgos Lanthimos a su capacidad de escandalizar es perder de vista lo esencial: Poor Things es, ante todo, el papel más valiente de la carrera de Emma Stone y una de las exploraciones más radicales sobre la libertad individual que ha dado el cine reciente.

La actriz interpreta a Bella Baxter, una mujer “renacida” que descubre el mundo desde una mirada libre de condicionamientos sociales. No hay inocencia edulcorada ni moral impuesta: hay curiosidad, deseo y una voluntad feroz de experimentar. Emma Stone asume el riesgo completo del personaje, entregando una actuación física, incómoda y deliberadamente excesiva, que rompe con cualquier expectativa de corrección.

Lo verdaderamente desafiante de Poor Things no es lo que muestra, sino cómo lo muestra. El cuerpo femenino deja de ser objeto pasivo para convertirse en territorio de exploración y decisión. Bella no se avergüenza, no se justifica, no pide permiso. Esa libertad radical es lo que incomoda, incluso a espectadores que se consideran abiertos o progresistas.

Lanthimos construye un universo visual exagerado, casi grotesco, que acompaña la evolución del personaje. Cada espacio, cada encuadre, refuerza la sensación de estar ante un mundo que se reconfigura a medida que Bella aprende a habitarlo. En ese recorrido, el deseo no es pecado ni transgresión moral, sino una fuerza de conocimiento.

El Oscar obtenido por Poor Things no responde a una concesión de la industria, sino al reconocimiento de una película que se atrevió a ir más allá. Emma Stone no interpreta para agradar ni para ser admirada: se expone, se deforma, se entrega a una narrativa que exige compromiso total. Es una actuación que no busca empatía inmediata, sino reflexión posterior.

Disponible en Disney+, Poor Things encuentra ahora una nueva audiencia, quizás más diversa y menos preparada para su radicalidad. Y ahí reside parte de su potencia: es una película que sigue incomodando incluso fuera del circuito cinéfilo. No tiene miedo de mostrarlo todo porque, en realidad, no está interesada en esconder nada.

facebook Tweet
Noticias relacionadas