No es lo que parece: el anime de cocina y fantasía en Netflix que esconde una trama oscura y fascinante
Si la vida hubiese querido otro destino para mí y me hubiese dado la opción de escoger, seguramente sería mangaka o futbolista, pero ni dibujo bien ni coordino tres pases, así que mejor me quedo escribiendo sobre libros y películas.

Detrás de su premisa ligera, esta serie convierte la comida en una cuestión de vida o muerte dentro de un mundo tan cruel como encantador.

A simple vista, Delicious in Dungeon (también conocida como Dungeon Meshi) parece una rareza simpática dentro del catálogo de anime de Netflix: un grupo de aventureros que cocina monstruos en una mazmorra para sobrevivir. La premisa suena ligera, casi absurda, y remite de inmediato a una fantasía cómoda, llena de humor y situaciones extravagantes. Sin embargo, basta con avanzar algunos episodios para entender que esta serie no es lo que parece.

Lo que comienza como una comedia gastronómica ambientada en un mundo fantástico se va transformando, poco a poco, en un relato mucho más inquietante. Aquí la comida no es un placer ni un ritual estético, sino una necesidad extrema. Comer no es disfrutar, es sobrevivir. Cada plato preparado dentro de la mazmorra responde a una lógica brutal: aprovechar lo que el entorno ofrece para no morir en el intento.

Ese cambio de tono es uno de los grandes aciertos de Delicious in Dungeon. La serie juega con la expectativa del espectador, que cree estar frente a un anime “amable”, para introducir temas mucho más oscuros: la muerte permanente, el duelo, la culpa y la fragilidad de los cuerpos. La fantasía deja de ser un escape y se convierte en un espacio hostil donde cada decisión tiene consecuencias irreversibles.

A diferencia de otros relatos del género, aquí no hay héroes invencibles ni épicas gloriosas. Los personajes cometen errores, fracasan y pierden compañeros. La mazmorra no es un escenario de aventura romántica, sino un ecosistema cerrado que devora a quienes no entienden sus reglas. En ese contexto, la cocina se vuelve un acto casi filosófico: transformar lo monstruoso en sustento, domesticar el horror para seguir avanzando.

Visualmente, la serie refuerza este contraste entre lo encantador y lo perturbador. El diseño de criaturas y platillos resulta atractivo, incluso adorable, pero siempre hay una tensión latente. Sabemos que ese mundo no perdona, y que el humor funciona como una defensa frente a lo inevitable. Esa dualidad es lo que hace que Delicious in Dungeon se sienta distinta dentro del panorama actual del anime.

Más allá de su originalidad formal, la serie propone una reflexión interesante sobre la supervivencia y el costo de seguir adelante. Comer al monstruo que casi te mata no es solo una solución práctica: es una forma de aceptar la violencia del mundo y resignificarla. En ese gesto cotidiano se esconde la verdadera oscuridad de la historia.

Delicious in Dungeon es un anime que engaña a propósito. Atrae con ligereza y se queda por su profundidad. Una propuesta ideal para quienes buscan algo diferente en Netflix, capaz de combinar fantasía, humor y una mirada sorprendentemente cruda sobre la vida y la muerte.

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