El papel más valiente de Emma Stone: la película en Disney+ que ganó el Oscar y no tiene miedo de mostrarlo todo
Santiago Díaz Benavides
Lector, melómano, miope curioso y cinéfilo. Me dicen El Profesor. Vivo en Bogotá con mi prometida y dos perros.

Más que provocación, esta película es una apuesta radical por la libertad, el cuerpo y la incomodidad como discurso.

Disney+

Cuando Poor Things llegó a los cines, gran parte de la conversación giró alrededor de su carácter provocador. El desnudo, el sexo explícito y el tono irreverente parecían dominar el debate. Sin embargo, reducir la película de Yorgos Lanthimos a su capacidad de escandalizar es perder de vista lo esencial: Poor Things es, ante todo, el papel más valiente de la carrera de Emma Stone y una de las exploraciones más radicales sobre la libertad individual que ha dado el cine reciente.

La actriz interpreta a Bella Baxter, una mujer “renacida” que descubre el mundo desde una mirada libre de condicionamientos sociales. No hay inocencia edulcorada ni moral impuesta: hay curiosidad, deseo y una voluntad feroz de experimentar. Emma Stone asume el riesgo completo del personaje, entregando una actuación física, incómoda y deliberadamente excesiva, que rompe con cualquier expectativa de corrección.

Disney+

Lo verdaderamente desafiante de Poor Things no es lo que muestra, sino cómo lo muestra. El cuerpo femenino deja de ser objeto pasivo para convertirse en territorio de exploración y decisión. Bella no se avergüenza, no se justifica, no pide permiso. Esa libertad radical es lo que incomoda, incluso a espectadores que se consideran abiertos o progresistas.

Lanthimos construye un universo visual exagerado, casi grotesco, que acompaña la evolución del personaje. Cada espacio, cada encuadre, refuerza la sensación de estar ante un mundo que se reconfigura a medida que Bella aprende a habitarlo. En ese recorrido, el deseo no es pecado ni transgresión moral, sino una fuerza de conocimiento.

Disney+

El Oscar obtenido por Poor Things no responde a una concesión de la industria, sino al reconocimiento de una película que se atrevió a ir más allá. Emma Stone no interpreta para agradar ni para ser admirada: se expone, se deforma, se entrega a una narrativa que exige compromiso total. Es una actuación que no busca empatía inmediata, sino reflexión posterior.

Disponible en Disney+, Poor Things encuentra ahora una nueva audiencia, quizás más diversa y menos preparada para su radicalidad. Y ahí reside parte de su potencia: es una película que sigue incomodando incluso fuera del circuito cinéfilo. No tiene miedo de mostrarlo todo porque, en realidad, no está interesada en esconder nada.

facebook Tweet
Noticias relacionadas