Hay noches —y tardes, y domingos enteros— en las que elegir qué ver en Netflix se convierte en una tarea más agotadora que gratificante. El zapping infinito, las miniaturas que prometen demasiado y las sinopsis infladas terminan por empujar al espectador a buscar algo simple, eficaz y sin letra pequeña. Alerta extrema entra justo en esa categoría: una película de acción que entiende perfectamente para qué existe y no intenta disfrazarse de algo que no es.
Protagonizada por Gerard Butler, a quien hemos visto recientemente en el live action de Cómo entrenar a tu Dragón, la cinta se inscribe en ese linaje de thrillers noventeros que hoy parecen haber encontrado su refugio natural en el streaming. Butler lleva años instalado en este territorio: héroes cansados, profesionales competentes, hombres que reaccionan más de lo que reflexionan. Y lo cierto es que nadie parece hacerlo mejor que él cuando se trata de sostener una película con el puro peso del oficio.
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La premisa es tan directa como efectiva: un avión comercial sufre un aterrizaje forzoso en una isla controlada por milicias armadas, y su piloto debe hacer lo imposible por mantener con vida a los pasajeros mientras espera ayuda que quizá nunca llegue. No hay giros innecesarios, no hay subtramas sentimentales que estorben ni discursos grandilocuentes. La película avanza con paso firme, confiando en la tensión básica de la supervivencia y en la química elemental entre acción y peligro.
Aquí es donde Alerta extrema conecta con ese cine “de otra época” que ya casi no llega a salas, pero que Netflix ha sabido conservar como un bien preciado. No aspira a construir franquicias ni universos compartidos; no necesita escenas postcréditos ni explicaciones interminables. Es cine funcional, del que se consume de principio a fin sin mirar el celular cada cinco minutos. Y eso, en los tiempos que corren, es casi un lujo.
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También hay algo honesto en su puesta en escena. La violencia es seca, el montaje es claro y la duración no se extiende más de lo necesario. La película sabe que su misión es entretener, no impresionar a la crítica ni generar debates en redes sociales. En ese sentido, resulta incluso refrescante frente a muchas superproducciones que confunden complejidad con exceso.
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Alerta extrema, a la que le quedan pocos días en el catálogo de Netflix Colombia, reúne todos los ingredientes que funcionan en la plataforma: un protagonista reconocible, una trama comprensible desde el primer acto y una sensación constante de urgencia. Es el tipo de película que uno empieza “mientras decide qué ver” y termina viendo completa, casi sin darse cuenta.
Tal vez no sea una cinta memorable ni esté destinada a figurar en listas de fin de año, pero tampoco lo pretende. Y ahí está su mayor virtud, es una película que reivindica el placer del entretenimiento puro, sin culpa y sin adornos. A veces, eso es exactamente lo que uno necesita.