Solo tiene 10 episodios y es nostalgia pura: la serie animada de Disney+ que emociona con el regreso de los mutantes

Un reencuentro que apela a la memoria, pero también a una lectura más adulta de los X-Men y su conflicto eterno.

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Durante los años noventa, X-Men no era solo una serie animada: era una puerta de entrada a un universo complejo, político y sorprendentemente adulto para la televisión infantil de la época. X-Men ’97, disponible en Disney+, entiende perfectamente ese legado y decide retomarlo sin pedir disculpas ni reinventar lo que no hacía falta. Con solo 10 episodios, la serie se presenta como una continuación directa, no como un remake, y esa decisión marca toda la experiencia.

Desde el primer capítulo queda claro que la nostalgia aquí no es decorativa. La animación conserva el trazo, los colores intensos y hasta la música que muchos todavía pueden tararear de memoria. Pero detrás de esa fidelidad estética hay una intención narrativa mucho más ambiciosa. X-Men ’97 retoma los conflictos que quedaron abiertos en la serie original y los desarrolla desde un lugar más consciente, asumiendo que su audiencia ya no es la de los sábados por la mañana, sino adultos que crecieron con estos personajes.

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Uno de los mayores aciertos de la serie es mantener viva la metáfora central de los X-Men: la discriminación, el miedo al otro y la dificultad de convivir en un mundo que no acepta la diferencia. Lejos de sentirse anticuados, estos temas resuenan con fuerza en el presente. La tensión entre humanos y mutantes vuelve a ser el corazón del relato, recordándonos por qué esta franquicia siempre fue una de las más políticas dentro del universo Marvel.

En lo técnico, X-Men ’97 logra un equilibrio difícil. La animación es más fluida, las escenas de acción están mejor coreografiadas y el ritmo es más sólido, pero nada de eso traiciona el espíritu noventero. Al contrario: la serie demuestra que es posible actualizar sin borrar, mejorar sin suavizar. Las peleas son dinámicas, la acción es constante y el espectáculo visual está al servicio de la historia, no al revés.

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También hay espacio para profundizar en personajes que durante años funcionaron casi como íconos inamovibles. Cyclops, Jean Grey, Storm y Magneto se muestran más complejos, cargando con decisiones pasadas y dilemas morales que no siempre tienen respuestas claras. Esta mirada más madura refuerza la idea de que X-Men ’97 no es una serie pensada para niños, sino para quienes crecieron con ella y ahora buscan algo más que simple acción.

Cuando el Marvel live-action parece agotado, X-Men ’97 se erige como una de las propuestas más sólidas y emocionantes del estudio. Disney+ apuesta aquí por la animación como espacio creativo y narrativo, y el resultado es una serie breve, potente y profundamente emotiva. Más que un ejercicio de nostalgia, este regreso de los mutantes es una prueba de que algunas historias solo necesitan continuar para volver a importar.

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