El cine colombiano de los últimos años ha encontrado nuevas formas de narrar sus obsesiones: la violencia que persiste, la memoria que regresa, la intimidad como territorio político y la creación artística como conflicto. Lejos de fórmulas repetidas, estas películas apuestan por miradas personales, riesgos formales y personajes atravesados por dilemas profundamente humanos.
Esta selección reúne cinco producciones que vale la pena ver en 2026 no solo por su calidad cinematográfica, sino porque dialogan con el país desde distintos frentes. No todas buscan respuestas ni consuelo; algunas incomodan, otras conmueven, pero todas confirman que el cine colombiano vive un momento de identidad clara y ambición narrativa.
'Un poeta' (2025)
Cine Colombia
Dirigida por Simón Mesa Soto, Un poeta propone una mirada tan incómoda como lúcida sobre la figura del creador frustrado. Óscar Restrepo es un hombre que ha hecho de la poesía una obsesión y, al mismo tiempo, una coartada para su propia deriva vital. Su imagen encarna el cliché del poeta desvirtuado, aferrado a una idea romántica del arte que ya no le pertenece.
Todo se transforma cuando conoce a una adolescente con un talento genuino y decide ayudarla a cultivarlo. La película desplaza entonces el foco hacia una relación marcada por la admiración, la proyección y el conflicto ético. Ganadora del Jury Prize en Un Certain Regard, Un poeta es una reflexión amarga sobre la creación, el ego y la delgada línea entre el impulso formativo y la apropiación.
'Pimpinero: Sangre y gasolina' (2024)
Prime Video
Dirigida por Andrés Baiz, Pimpinero se adentra en la frontera colombo-venezolana para retratar el mundo de los contrabandistas de gasolina que arriesgan su vida transportando combustible ilegal. La historia sigue a Juan, el menor de tres hermanos, obligado a trabajar para un grupo rival en un entorno donde la lealtad es frágil y la violencia, constante.
Con una narrativa de thriller y un fuerte anclaje territorial —incluyendo el uso del idioma wayú—, la película convierte el contrabando en una metáfora de supervivencia. Pimpinero destaca por su ambición de género y su capacidad para mostrar cómo la economía ilegal se impone cuando el Estado se ausenta.
'La Bonga' (2023)
ProImágenes Colombia
La Bonga documenta el regreso de una comunidad a su territorio tras haber sido desplazada por amenazas paramilitares. Lejos del registro testimonial tradicional, la película opta por una observación paciente que acompaña el proceso de retorno como un acto de memoria viva y reconstrucción colectiva.
Dirigido por Canela Reyes y Sebastián Pinzón Silva, el documental encuentra su fuerza en los detalles: los gestos cotidianos, la relación con la tierra y la persistencia del miedo. Con una duración concisa y una fotografía contenida, La Bonga convierte el regreso en un acto político silencioso, donde el cine se vuelve herramienta de resistencia frente al olvido.
'Litigante' (2019)
Prime Video
En Litigante, Franco Lolli construye un relato contenido y profundamente humano sobre el desgaste cotidiano. Silvia, interpretada por Carolina Sanín, es abogada, madre soltera y cuidadora de una madre enferma, mientras enfrenta un escándalo laboral que amenaza con desbordarla por completo.
La película observa sin juicio cómo las responsabilidades se acumulan hasta volverse asfixiantes. Su fuerza está en la sobriedad: no hay grandes explosiones dramáticas, sino una tensión constante que refleja la fragilidad emocional de una mujer atrapada entre el deber y el cansancio. Litigante es cine íntimo que encuentra lo político en lo personal.
'Matar a Jesús' (2018)
Netflix
Inspirada en una experiencia personal de su directora, Laura Mora, Matar a Jesús es una de las películas más incisivas del cine colombiano reciente. La historia sigue a Paula, una joven estudiante de arte que presencia el asesinato de su padre, un abogado defensor de derechos humanos, y decide investigar por su cuenta ante la ineficacia del sistema judicial.
La película evita el camino de la venganza tradicional y se adentra en una zona moral ambigua, donde la cercanía entre víctima y victimario desarma cualquier certeza. Ganadora del Premio Fénix al Mejor Guion, Matar a Jesús es un retrato íntimo y perturbador sobre la violencia heredada y las cicatrices emocionales que deja.