El 2025 fue un año decisivo para la televisión colombiana. Lejos de responder a una sola fórmula o a un único tono, las series nacionales se movieron entre la adaptación literaria, el thriller psicológico, el drama histórico y el relato generacional, demostrando que la industria local no solo está más ambiciosa, sino también más segura de su identidad. Plataformas como Netflix y HBO Max apostaron fuerte por historias ancladas en nuestra memoria cultural, social y emocional.
Más allá de cifras o rankings estrictos, estas cinco series se destacaron por algo más importante: conversación, riesgo narrativo y una clara voluntad de ir más allá del lugar común. Algunas dialogaron con la literatura, otras con la historia reciente del país y otras con la intimidad de lo doméstico, pero todas compartieron una misma virtud: tomarse en serio al espectador.
'Delirio' (Netflix)
Netflix
Basada en la novela de Laura Restrepo, Delirio fue una de las apuestas más complejas y exigentes del año. La serie sigue a Fernando Aguilar (Juan Pablo Raba), quien intenta comprender el colapso mental de su esposa Agustina (Estefanía Piñeres), mientras el relato se fragmenta entre memorias familiares, obsesiones amorosas y una Bogotá atravesada por la violencia silenciosa de los años ochenta.
La producción fue elogiada por su atmósfera opresiva, su fidelidad emocional al libro y un trabajo actoral contenido, que evita el exceso incluso en los momentos más perturbadores. Aunque no es una serie diseñada para el consumo rápido, la crítica destacó su rigor narrativo y su valentía al no suavizar el material original.
'Estado de fuga 1986' (Netflix)
Netflix
Con Andrés Parra al frente, Estado de fuga 1986 se convirtió en una de las series más incómodas del año. Inspirada en la Masacre de Pozzetto, la producción propone una mirada psicológica y ficcionalizada de uno de los hechos más perturbadores de la historia urbana de Bogotá, evitando el sensacionalismo y apostando por una narrativa fragmentada y sombría.
La crítica destacó la actuación de Parra y el tono sobrio de la serie, así como su decisión de centrarse en la relación entre los personajes y no en la recreación explícita del horror. No fue una serie pensada para gustar a todos, pero sí una de las más discutidas y analizadas del año.
'La primera vez' – Temporada 3 (Netflix)
Netflix
La tercera temporada de La primera vez confirmó que la serie había superado con éxito el riesgo de la repetición. Protagonizada por Emmanuel Restrepo y Francisca Estévez, la historia avanza hacia un terreno más adulto, donde el despertar sentimental da paso a decisiones difíciles, conflictos ideológicos y una mirada más crítica sobre el país que rodea a sus personajes.
La recepción fue mayoritariamente positiva, celebrando la evolución de los protagonistas y la capacidad de la serie para madurar junto a su audiencia. Sin recurrir a la nostalgia fácil, esta temporada consolidó a La primera vez como uno de los relatos generacionales más honestos de la televisión reciente.
'La vorágine' (HBO Max)
HBO Max
Adaptar La vorágine de José Eustasio Rivera era un desafío mayúsculo, y la serie asumió ese peso con seriedad. Protagonizada por Juan Pablo Urrego y Viviana Serna, la historia traslada a la pantalla el descenso de sus personajes hacia un territorio donde la selva se convierte en símbolo de explotación, violencia y pérdida de humanidad.
La recepción fue especialmente positiva en el ámbito crítico, que valoró su apuesta visual, su tono austero y la manera en que resignifica un clásico literario sin convertirlo en una pieza museística. La vorágine se posicionó como una de las producciones más ambiciosas de la ficción histórica reciente.
'La Huésped' (Netflix)
Netflix
En un registro más cercano al thriller psicológico, La Huésped apostó por el suspenso íntimo y el drama doméstico. Protagonizada por Laura Londoño, Carmen Villalobos y Jason Day, la serie construye su tensión a partir de la llegada de una mujer que reabre heridas del pasado y altera el frágil equilibrio de una familia poderosa.
Aunque dividió opiniones, la serie fue uno de los títulos más vistos del año y generó conversación constante en redes y medios. Su mayor fortaleza estuvo en el manejo del suspenso cotidiano y en un elenco que sostuvo el conflicto desde lo emocional más que desde el golpe efectista.